miércoles, 31 de mayo de 2017

Delfina, MORENA y AMLO ganarán el domingo

El próximo 4 de junio será un día decisivo para la política y la lucha por el poder entre las distintas corrientes y partidos, ya que se disputarán 212 ayuntamientos en Veracruz, además de las gubernaturas de Coahuila, Nayarit y el Estado de México. Este último es clave para el escenario electoral de 2018, debido a que el triunfo de la candidata de Morena, la profesora Delfina Gómez Álvarez, significaría estar más cerca de lograr la presidencia por parte del líder de su partido Andrés Manuel López Obrador. Con ello también subiría en la próxima elección federal la votación favorable a esta opción política en la totalidad de los estados, principalmente en los del centro del país. Esto configuraría grandes cambios hacia el 2019. Es previsible un triunfo contundente el próximo fin de semana por parte de la candidata de MORENA, que dejará a sus contrincantes muy lejos de obtener la cantidad necesaria de votos como para estar en condiciones de hacer algún reclamo. Sin duda será rotundo y arrollador el triunfo. Habrá motivos de celebración para este partido al tiempo que se marcará el comienzo de la debacle del resto que no hagan alianzas. Es más, ya comenzó la fuga. A lo largo de unos veinte años, el ex candidato presidencial en dos ocasiones, ha demostrado una habilidad especial para el manejo de las agendas. Cuando fue gobernante de la Ciudad de México, acostumbró hacer ruedas de prensa diarias a las seis de la mañana y ahí estaban los reporteros puntuales para no perderse la nota del día. Eso fue una impecable imposición de agenda, un marcador de lo que a su conveniencia debía estar en las noticias locales y en muchas ocasiones en el ámbito nacional, donde se elevó el interés de lo que acontecía alrededor del Peje. Con ese mismo ritmo estratégico volvió a tomar la batuta de la política nacional, desde fuera del tablero, sin cargo alguno y su popularidad no deja de aumentar. El vaciamiento de ideas, principios y cualquier atisbo de ética, en la forma como operan los partidos políticos, han fortalecido más que ninguna otra cosa la imagen de esta corriente que encabeza el tabasqueño, aunque sea otro partido más. El anti PRI se volvió viral en las redes sociales al igual que en el espacio de la vida diaria de millones de mexicanos. Peña Nieto en gran medida es responsable de este desmoronamiento de credibilidad y empatía que sufre el tricolor. Todos los factores de baja economía, alzas, falta de oportunidades, empleo, etcétera, no alcanzan a inflamar tanto el ánimo de la gente como el tema de la inseguridad junto con la impunidad. La total y absoluta falta de justicia agobia a la población y se acusa al presidente. Ante el descontento, el coraje y el desánimo que muestran los ciudadanos, no hay forma de que gane el PRI en el Estado de México. Esto quiere decir que en el 2018 tampoco estará en el ánimo de los votantes dar oportunidad de que ocupen cargos los candidatos de esta filiación. El error de haber elegido y lanzado por medio de Televisa al candidato presidencial, ha costado demasiado caro a las aspiraciones del instituto político que perderá el Estado de México y unos meses después la presidencia de la República. Les dolerá a sus cuadros que no podrán conservarla más de un sexenio, con toda la oportunidad que se tuvo de mantenerla durante muchos años a lo largo del siglo, como sucedió en el anterior. Así culmina el efímero regreso del PRI y quizá ya el último, pues las cosas cambiarán desde la raíz. El gobierno de López Obrador desmantelará las redes de corrupción, el clientelismo utilizado para engrosar filas, los conflictos de interés y todo aquello que le ha servido siempre al partido para conquistar y ocupar el poder, incluida la sucia connivencia con los medios de comunicación agrupados en monopolios desinformadores enriquecidos con el erario público y las componendas bajo la mesa de donde obtienen su inmunidad. Del que no se sabe bien qué pasa ahora y qué va a pasar, es el del PAN. Se quedó sin líneas de ataque y defensa. Con una dirigencia reducida al berrinchudo carácter de un joven que actúa como rudo pero que se queda en prepotencia simple, demasiado pueril y errática, disparos de salva, además con cartuchos viejos. Esta opción partidista no puede ofrecer mucho de momento para la competición política, a no ser la puesta en oferta de sus adherentes y simpatizantes para que apoyen a candidatos oponentes a López Obrador, amén de que consigan aspirantes de donde sea con tal de mantener el control de la enorme geografía política que todavía ostenta. El compromiso de alguien para imponer a Josefina Vázquez como candidata para el Estado de México, fracasó de forma estrepitosa. El 4 de julio habrá una candidata hundida que, junto con otros en la misma condición, servirán de utilería y escenario para el triunfo de Delfina. De su parte Del Mazo y sus huestes se encabritarán y harán escándalo con el apoyo de los medios que compra por anticipado el aparato priista para que como siempre lancen diatribas contra todo lo que lleve la marca AMLO. Pero finalmente acabará este capítulo de la novela negra que es la política mexicana, al perderse el bastión más importante para la estructura comicial (el Estado de México, con sus 45 distritos locales, representa casi el 14% de la fuerza electoral de la República Mexicana) que apoya al PRI a nivel nacional. Atrás quedarán los tiempos del otrora poderoso grupo Atlacomulco y sus familias comportándose como dueñas de los cargos públicos. Se les hizo el sueño mayor con un presidente, pero se convirtió muy pronto en la peor pesadilla de su historia reciente y en la tumba imaginaria en el ánimo popular. Ahí descansarán los restos estatales del partido a partir del próximo domingo y hasta después de lo que suceda en el 2018, que no le pinta nada bien.

lunes, 14 de diciembre de 2015

¿Guerra en México?

El inminente estallido de conflictos en el interior de México nos pone a pensar en lo que pudiese haber detrás de todas esas rupturas, protestas e inconformidad social que deriva en manifestaciones y desconocimiento de autoridades, toma de instalaciones como casetas de peaje, cierre de autopistas, ataques a presidencias municipales u otras movilizaciones cada día más frecuentes y violentas. Lo que sucede en gran parte del sur del país, con extensión hacia ambas costas del Pacífico y del Golfo, además de algunos brotes en Baja California, sugiere que las condiciones están dadas para que surja un gran conflicto; solamente falta el incidente que lo provoque. El Estado ya no es capaz de gobernar en todo el territorio nacional. Ha perdido sustancia, solidez, dominio y capacidad para contener al crimen organizado, causante principal del quebranto social, mismo que se alimentó de la inoperancia y corrupción de los gobiernos federales, estatales y municipales, durante décadas. A causa de ello apareció una forma de sublevación de gente que ha llegado al límite de las posibilidades de sobrevivir frente al embate brutal de la violencia que se ha dado en todas sus manifestaciones, sobre todo en sus vertientes de extorsión, secuestro o desaparición forzada de personas. Abundan por todas partes las fosas clandestinas, crece el terror en tanto que se esfuman los derechos humanos para la mayoría de ciudadanos que habitan en las áreas sacudidas por la presencia de grupos armados, tanto oficiales como criminales de los cárteles o supuestos grupos de autodefensa civil que resultan igualmente violentos. Será al principio en Guerrero, Michoacán, Oaxaca, Puebla y Veracruz, donde habrá más acciones en forma de guerrillas que facilitarán la toma del control por parte de los grupos que se organizan y entrenan para enfrentar a las fuerzas armadas federales, aunque inicialmente estas filas de individuos fueron creadas para defender a las poblaciones de los grupos delincuenciales que tomaron control de las mismas. A estas agrupaciones de civiles armados se sumarán seguramente otras más que forman familiares o gente cercana a las víctimas de Iguala y de otros lugares como Atenco, que han sido escenario del trato violento hacia la población por parte del Ejército y policías estatales o municipales, además del que les infligen las bandas de sujetos que sirven al crimen organizado, principalmente en el Estado de México, y Michoacán. Por su parte la movilización de las corrientes del SNTE igualmente irradia una inconformidad que se torna cada día más violenta y por motivos que no han sabido atender las autoridades del gobierno federal, debido a la falta de voluntad política que se origina fundamentalmente por el exceso de confianza que se tiene en las formas tradicionales de imposición y represión, que históricamente ha utilizado el Estado como único recurso. Posiblemente los grupos inconformes ya reciben ayuda en logística, armas y efectivos del extranjero, que ingresan de manera clandestina, como sucede siempre en esta clase de conflictos. Sería cuestión de unos meses a partir de los brotes iniciales para que se extienda un levantamiento que pudiera llegar a Centroamérica, en interacción con pares igualmente alzados, en tanto que en los Altos de Chiapas los zapatistas permanecen atentos y quizá en preparación para continuar la lucha armada que iniciaron en 1994 y abandonaron como tal pocos años después, cuando se dio la alternancia al régimen del PRI y lograron establecer su autonomía comunitaria. ¿Qué tanto hay de influencia de Estados Unidos, a través de qué mecanismos o dispositivos, en estas circunstancias enrarecidas que se desarrollan en lugares tan cercanos a recursos de minerales auríferos, ferrosos, litio, hidrocarburos, potencial portuario, aprovechamiento eólico, etcétera? ¿Qué relación tiene esta violencia con las zonas de siembra y tráfico de drogas como amapola, que se producen en las sierras de la región? El conflicto creado puede cumplir, entre otros, con el propósito de acabar con resistencias que históricamente se han dado ante la colonización de la zona, por parte de las multinacionales amparadas en tratados comerciales y de cooperación militar que hicieron y continúan realizando los gobiernos neoliberales, como los llamados Plan Puebla-Panamá o el Plan Mérida, signado por Jorge Bush y Vicente Fox y a través del cual existe intercambio que los estadounidenses entienden como anuencia de los mexicanos para que operen con logística, equipamiento, armas y efectivos, que introducen al país con el argumento de enfrentar a los cárteles. El control de rutas marítimas y terrestres de esta parte geográfica ístmica conlleva razones estratégicas que son primordiales para los intereses estadounidenses en la región, sobre todo en el litoral del Pacífico, esencialmente ahora que son confrontados directamente por los intereses de China. No ha sido posible para ellos tener dicho control en forma plena debido a las estructuras sociales y políticas a las que se añaden tradiciones de fuerte arraigo, como son algunas formas de auto gobierno comunitario. La ideología de la gente que habita en estas latitudes del sur y sureste, tampoco concuerda con las visiones neoliberales en tanto que suponen la asimilación o socavamiento de las diferencias étnicas o la diversidad de valores donde descansa el patrimonio cultural que desean mantener. La población se opone a los cambios que conllevan la explotación de recursos materiales y humanos, asociados al esquema económico que se disfraza de modernidad a nivel discursivo, por lo que todo lo que se resiste al neoliberalismo es violentamente atacado. En este sentido algunos de los llamados cárteles han sido fomentados soterradamente bajo un plan que sigue la lógica de ser posteriormente perseguidos por el Estado, por lo que éstos responden en forma extremadamente violenta. Esta medida originó la creación de escuadrones que se auto nombraron grupos de autodefensa cuyo número de efectivos tiende a crecer en forma exponencial. Los “autodefensas” subordinan varias extensiones a su accionar que repele tanto a grupos del crimen organizado, como al Ejército y policías. Si se prolonga esta lucha el Ejército se verá forzado a concentrar más unidades de ataque en estos estados. Por su parte las comisiones internacionales de investigaciones de delitos tales como desaparición de personas y ejecuciones en México y que tienen evidencias cada vez más contundentes que señalan que ha tenido responsabilidad el Estado, forzarán a que las partes involucradas actúen en forma más intensiva en la región, con la finalidad de opacar o distraer las revelaciones que seguramente se llevarán a cabo con dicha averiguación de la verdad, e incluso suspenderlas con un acrecentamiento de los conflictos. Esto llevaría a una forma de guerra civil de consecuencias funestas para la población que estaría aislada e inerme.

jueves, 16 de julio de 2015

Libertad de expresión ¿para quién?


Es importante hablar de quienes han padecido agresiones debido a que practican un periodismo que rebasa, no se ajusta o desborda, lo que algunos grupos o actores sociales están conformes con que se divulgue.
La libertad de expresión se encuentra bajo amenaza en México. Esta circunstancia, por demás inconveniente y hasta penosa, se confirma con un informe que dio a conocer La Misión Internacional sobre Agresiones contra Periodistas, cuyos representantes estuvieron en nuestro país del 20 al 25 de abril y visitaron, además de la capital, los estados de Oaxaca, Michoacán, Sonora y Guerrero.
Después de revisar expedientes y entrevistarse con las familias de las víctimas, los comisionados de los organismos internacionales concluyeron que México es el país que representa más peligro en América Latina, para ejercer el periodismo. Coinciden en que, el crimen organizado, la corrupción, la falta de voluntad política y la omisión del Estado para dar la debida atención a estos delitos, son los “principales obstáculos” para brindar seguridad a los comunicadores.
La delegación representó a organizaciones como: la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), Article 19, International Media Support, Reporteros Sin Fronteras, la Asociación Mundial de Radios Comunitarias y otras seis agrupaciones más.
El momento de crispación social que atravesamos nos da pauta para reflexionar acerca de cuestiones que son clave para la estabilidad, como por ejemplo el Estado de Derecho, que existe no más allá del discurso, según acontecimientos como la represiones en Atenco y los estados de Oaxaca, Chiapas, o las incursiones del ejército en las comunidades, sobre todo las más apartadas de la geografía nacional, donde se cometen abusos en total impunidad. A esta lista se suman los excesos contra los derechos humanos que frecuentemente tienen lugar en los retenes que instala el ejército en las carreteras o caminos y que han cobrado la vida de quienes tuvieron el infortunio de encontrarlos en un momento equivocado, porque no se escuchan o se ven las señales de “alto” que hace un soldado con una linterna casi sin baterías, a media noche. Como si estuviéramos en una guerra. Cabe mencionar las golpizas que propinan los policías a los detenidos por el delito de “portación de cara”; los allanamientos y detenciones arbitrarias que son parte de la vida cotidiana de un número ignorado de ciudadanos.
Durante los gobiernos federales del Partido Acción Nacional, es decir, los últimos ocho años; veinticuatro trabajadores de los medios de comunicación fueron asesinados; ocho han desaparecido y decenas más fueron víctimas de agresiones o amenazas por razones que tienen que ver con su actividad.
No todo llega a tener cobertura mediática. Pasan desapercibidos para la opinión pública la mayoría de los casos donde se atenta contra los derechos de personas en general y periodistas en particular. Las agresiones a medios de comunicación son tan antiguas en México, como la propia historia de los medios. Al igual que en otros países, la prensa siempre ha tenido enemigos. Tanto los periodistas como las instalaciones de los medios de comunicación independientes, no se hayan exentos de sufrir atentados. El caso más reciente contra alguna instalación, fue el asalto que hizo un comando armado hace aproximadamente cuatro años en el Estado de México -caso conocido como el “Chiquihuitazo”- perpetrado durante el período foxista por mandato de los dueños de Tv Azteca, con la finalidad de quedarse con la señal del Canal 40. Fue suprimida así la línea de periodismo objetivo con la que esta televisora mantuvo su audiencia. No menos agresiva contra la libertad de expresión fue la famosa “Ley Televisa” que pretendió entregar el foxismo a los concesionarios por medio de un decreto.
Entre las razones que enturbian el de por sí sombrío panorama periodístico, encontramos a las televisoras y redes de radiodifusoras que monopolizan las concesiones de la llamada señal abierta; tratan éstas de vender una realidad que solamente existe en sus pantallas o transmisiones a lo cual llaman “entretenimiento” o “cobertura noticiosa”. Fabrican noticias donde favorecen a los grupos con los que mantienen alianzas, conformando una coalición sui géneris, entre los medios de comunicación; el gobierno en turno; cierta élite de empresarios, la mayoría de ellos ligados al clero y la propia institución eclesiástica, cuyo protagonismo destaca de manera notable y hasta con ostentación de poder en la vida política de nuestros días.
María Salazar, del Comité para Protección de Periodistas; Darío Ramírez, de Article 19; Manuel Méndez, de la Federación Internacional de Periodistas; Jesper Hoberg, de International Media Support, y Andrew Raldof, de la Unesco, afirmaron que “la concentración de medios en unas cuantas manos, como sucede en México, atenta contra la libertad de expresión y la pluralidad. Además, observaron que existe una “arbitraria distribución” de la publicidad oficial, la cual se utiliza como premio “para los bien portados” o como castigo contra los que critican. 1 (La Jornada. 26-04-2008)
No resulta estimulante para un periodista o comunicador, desarrollar su carrera en un país que limita la libertad de expresión, principalmente con el control de las señales concesionadas a empresas con las cuales el gobierno mantiene relaciones de interés económico y político. En estos lugares se ejerce cierto modelo de periodismo cómodo a las élites, donde los inconformes, los disidentes o auto excluidos del discurso dominante, son invisibles, aunque ahora hayan puesto de moda exhibirlos como antisociales.
Nos deben interesar, sobre todo, quienes por alguna razón que puede ser algo muy personal, dedican tiempo y talento a esclarecer hechos que son de interés público y que alguien procura ocultar, que pasen desapercibidos. Algunos, burlan los cercos informativos con la finalidad de hacer que se conozca lo acontecido u otra versión de lo acontecido. Por ello muchas veces se les agrede.
La agudización del fenómeno obedece, más que a otras causas, a la impunidad con la que las mafias maniobran en el país, al igual que la pérdida del control que de alguna manera tenía el Estado sobre dichos grupos que se han multiplicado, lo mismo que su poder. Ahora no tan sólo le perdieron el respeto, si no inclusive lo desafían. Pero existen otras razones que veremos enseguida.
Acerca de las tramas criminales aún hay mucho que desentrañar en nuestra sociedad subdesarrollada y dependiente del exterior en lo fundamental. Los gobiernos han dado continuidad a las políticas neoliberales, el llamado “nuevo orden mundial”, para estimular un frenético intercambio global, donde la participación de las redes internacionales del crimen organizado no queda exenta.
Cada vez con mayor sofisticación, el hampa y los grupos violentos, cobran terreno en los diferentes ámbitos sociales. Fuerzas invisibles que solamente otras similares pueden enfrentar, además de las que el Estado instruye para combatirlas, si es que no han sido de alguna forma vulneradas por los agentes enemigos, como vemos que sucede.
El crimen organizado ha infiltrado su dinero a los núcleos financieros, corrompiendo además las instituciones que sirven para salvaguardar la seguridad y los intereses de la nación.
Este panorama es muy favorable para la violencia en su amplia gama de modalidades. De ahí han surgido los golpes que cobraron la vida a periodistas: principalmente de las sociedades criminales, pero también debido a la justificada y cada día más generalizada inconformidad social, que involuntariamente incita a que alguien actúe en contra de los líderes o simpatizantes de los movimientos reivindicativos, al igual que de los comunicadores que objetivan en sus notas o transmisiones, el discurso, la ideología, propuestas o razones, de los grupos que se manifiestan contestatarios ante el poder. Contra ellos es muchas veces utilizada la fuerza bruta e irracional, por parte de quienes sienten que las medidas democráticas amenazan sus intereses.
Esta situación tiende a agravarse sin que aparezca algo que realmente clarifique cuál es la postura oficial ante los atentados perpetrados contra periodistas, principalmente los que se desenvuelven en medios no alineados. El régimen no ha emitido políticas públicas que obren a favor y garanticen, la permanencia de las voces o formatos críticos al sistema o de aquellos que corren el riesgo de indagar en los subterráneos donde operan los brazos armados y los no armados, del hampa.
El llamado Pacto de Chapultepec, que firmó Calderón como presidente electo, no ha significado algo para evitar o siquiera disminuir la incidencia de daños, tanto morales como físicos, que padecen los periodistas por desarrollar su actividad. No bastan las firmas sobre documentos y discursos, para frenar los delitos del crimen organizado. El origen de los mismos es un asunto de fondo que rebasa el afán de legitimidad y promoción de imagen que realizan los políticos. Para combatirlos se requiere algo semejante a una acción concertada y decisiva de todas las fuerzas de la sociedad; el mayor consenso posible para ejercer una medida determinante y definitiva. Sueño que se aleja de lo alcanzable en la medida en que las políticas del gobierno son subordinadas a lo que dicta el mercado internacional.
La CNDH abrió en 2007 ochenta y cuatro expedientes de quejas por agravios a periodistas. Los ataques van desde el acoso por medio de expedientes fiscales, hasta amenazas, lesiones, desaparición forzosa y homicidio.
Un año antes, en 2006, la Organización Reporteros sin Fronteras destacó los casos de México, Colombia y Cuba, como los países más peligrosos por diversas razones, siendo en el caso de México las organizaciones criminales el mayor factor de riesgo para el periodismo.
Cecilia Lozano, de la Universidad de Guadalajara, concluye en una de sus investigaciones que “El crimen organizado presenta dos funciones en el nuevo orden mundial llamado neoliberalismo: 1) la función de autodefensa del sistema capitalista en su forma de narcotráfico, genera y concentra plusvalía con la producción y consumo de drogas a escala mundial, y a favor del gran capital financiero (lo controla y centraliza). Su combate, reactiva el mercado internacional productor de armas e infraestructura contra el crimen (ganancias para aquellas corporaciones como el pentágono); 2) Presenta la expresión viva de auto degeneración y profunda contradicción entre el sistema jurídico, el sistema económico, el sistema político y las clases sociales en disputa. Expresión dinámica de la crisis en las cuales el crimen organizado tiene un lugar clave en la redistribución violenta ilegítima e ilegal de riqueza, para el caso de tráfico de autos robados, tráfico de migrantes, secuestro, etcétera. Así mismo, las organizaciones criminales generan corrupción en el aparato gubernamental de los estados nacionales; históricas formas de desintegración del estado nacional, al lado de la especulación financiera internacional. 2
Estas observaciones nos dan las pistas que son la clave para entender la vinculación de las rutinas de las mafias con las que mantienen los poderes; el lugar que ocupa su influencia económica en el medio social, vulnerado y a la vez beneficiado por ellas como parte del sistema que por otro lado, supuestamente, las trata de erradicar. ¿Qué pueden hacer los periodistas para estar seguros?
Prácticamente no existe una entidad del país a salvo de amenazas o donde no se padezca la acometida de quienes sienten que se revela periodísticamente algo que les involucra, por lo que utilizan la violencia para acallar la verdad. Censuran por su cuenta la crítica mediática o denuncias sobre sus actividades.
Esta situación se ha desenvuelto en un ambiente de impunidad propicia por la falta de capacidad de las autoridades para regir el Estado. El régimen ha tenido dificultades para adaptarse y dar manejo a las circunstancias, situación que aprovechan los poderes fácticos para penetrar en las capas y círculos considerados herméticos o estratégicos y con ello incrementan su poder.
Sin embargo, no todos los crímenes provienen de estas mafias o agrupamientos criminales, si no que la inestabilidad social agudizada sobre todo en zonas marginadas o densamente pobladas, marca sus propias pautas de tensiones y conflictos derivados de las desigualdades ancestrales; los añejos problemas generados durante las vicisitudes históricas por las que ha transitado la sociedad.
Persisten las luchas por la posesión de la tierra, los espacios urbanos o el acceso a recursos como el agua. Así mismo, el cambio de paradigma económico agudiza la presión sobre toda clase de bienes naturales explotables, de donde se desprenden conflictos que por lo regular terminan a favor de los dominantes.
El pasado siete de abril fueron emboscadas y asesinadas las periodistas Felícitas Martínez Sánches y Teresa Bautista Merino, locutoras de la radio trique “La voz que rompe el silencio”. Las comunicadoras se dirigían a cubrir el Encuentro Estatal por la Defensa de los Pueblos de Oaxaca, en la capital del estado.
El director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) Koichiro Matsuura, expresó su “más firme repulsa por los asesinatos perpetrados”. “Matar periodistas es un crimen odioso que causa un grave perjuicio a la sociedad, pues socava el derecho democrático de los ciudadanos a debatir cuestiones de interés común disponiendo de información suficiente y adoptar decisiones políticas con conocimiento de causa”. 3 (La Jornada)
Acerca de este crimen, que nos exhibe una vez más ante la opinión pública mundial como nación que abriga desigualdades que a su vez generan violencia bajo contextos de impunidad, el municipio autónomo de San Juan Copala, autoridades de Yosotatu, el Centro de Orientación y Asesoría de los Pueblos indígenas, así como la Red de Radios Comunitarias Indígenas del Sureste de México, responsabilizaron a “una banda de pistoleros ligada al Partido Unidad Popular (de registro local)”. Exigieron además una investigación exhaustiva e imparcial, así como aplicar la ley contra los responsables, tanto los autores materiales como intelectuales. A su vez demandaron la intervención de la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Cometidos contra Periodistas, de la Procuraduría General de la República y de la visitaduría que investiga los atentados contra comunicadores por parte de la Comisión Nacional de Derechos Humanos.
La Red de Radios Comunitarias de Oaxaca incluye 16 estaciones diseminadas en Oaxaca y el sur de Veracruz. Dicha organización de comunicadores ha sufrido un golpe que consideran como una afrenta terrible que “contraviene los principios de libertad de expresión y acceso a los medios de comunicación indígenas reconocidos en nuestra Constitución y diversos instrumentos internacionales de derechos humanos como el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, la Convención Americana de Derechos Humanos y la recientemente publicada Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos Indígenas. 4 (La Jornada)
La organización expuso mediante un mensaje textual que el ataque a un comunicador es también contra la sociedad en general, pero además constituye una afrenta contra un pueblo indígena y su historia. Es algo que va en contra de sus tradiciones, de su lengua y costumbres. Se trata sin duda de un acto discriminatorio y cruel que evidencia la intolerancia de ciertos grupos de poder hacia la autodeterminación que practican las etnias.
Un caso más sobre el que las autoridades federales debieran dar respuestas. Un mensaje que nos advierte del grado de descomposición que se vive y que repercute sobre todo en sectores menos favorecidos social y económicamente. Las comunidades de Oaxaca viven en constante conflicto entre sí, prolongando una lucha por el poder local, pero también por la defensa de sus recursos y cultura ancestral ante el embate del capital que, desde hace siglos, codicia las riquezas y ubicación estratégica del Istmo de Tehuantepec como paso internacional.
Las razones son sobretodo de carácter económico y también del orden geopolítico, en tanto facilidades de acceso a recursos estratégicos como minerales y yacimientos de hidrocarburos, al igual que la explotación de zonas turísticas. Por cierto que tal riqueza étnica ha sido revaluada por el neoliberalismo bajo los parámetros del libre mercado.
En esta zona también es importante para el capital hacerse del control de flujos humanos y de otros productos como petróleo o las drogas que provienen del sur del continente. Desde Oaxaca, seguramente los periodistas libres o más comprometidos con la comunicación social, seguirán reportando sobre los acontecimientos, aunque los cercos dificultan cada vez más el flujo de información sobre los mismos, en favor de la visión que construyen los medios masivos aliados al régimen y al sistema.
No obstante, a través de los medios alternativos, Internet o las fuentes primarias, circula información que es útil para que la gente se entere de otra manera sobre lo que sucede.
La libertad de expresión es un tema sumamente y a la vez insuficientemente debatido que no se agota en la posibilidad de manifestar libremente nuestros puntos de vista.
Es, ante todo, la expectativa de ejercer un derecho ciudadano que debiera estar por encima de los medios de comunicación que lo reducen a un montaje controlado bajo la forma de “consulta pública” o “información imparcial”.

El otro túnel

No terminan de disiparse las ondas de un terremoto político cuando otro escándalo viene a suplir al anterior. Así ha sucedido de continuo en la sangrienta trama alrededor de las drogas que dio inicio en el periodo de Felipe Calderón y que parece no acabar, sino todo lo contrario; los caudales de dinero que destina el gobierno para compra de armamento a Estados Unidos se multiplicaron alarmantemente en los últimos años. Ha sido un gran negocio. Ahora todo parece indicar que ese gran negocio también da para construir túneles de un metro setenta centímetros de altura, ochenta centímetros de espesor y un kilómetro y medio de largo que sirvan como vía de escape al narcotraficante mexicano más célebre (hasta Forbes se ha ocupado de mencionarlo por cuatro años consecutivos entre los millonarios del mundo) de los últimos años. ¿Cuánto dinero costó su fuga? Es difícil resistir la curiosidad por saber algo acerca de la logística empleada para llevar a cabo dicha empresa; es decir, cómo fue posible su construcción sin que nadie detectara nada, ¿cuál es ese otro túnel invisible por el que fluyen los dineros y las influencias para que el capo se vaya? El gobierno federal tendrá dificultades para explicar si la excavación y acondicionamiento fueron realizados en los diez meses que duró preso el ahora prófugo, o si ya esta ruta existía para permitir que el capo y su gente lo utilizaran para llevarlo de regreso a su casa cuando se “lograra” su captura, o sea que el túnel haya sido preparado exprofeso para esa clase de menesteres. Finalmente en México hay cosas mucho peores que la segunda escapada que se dio el Chapo Guzmán de un supuesto penal de alta seguridad. Estamos viviendo tal vez la peor crisis económica en mucho tiempo; ya que en lo que va de administración de Peña Nieto el peso ha perdido más de un veinte por ciento de su valor frente al dólar estadounidense. Esta enorme y vertiginosa devaluación, que por cierto tiende a acelerarse debido a la crisis europea, no se había visto desde los póstumos años fatales del PRI que lo llevaron a su derrota y comenzara la alternancia en 2001, (año de la primera fuga del Chapo Guzmán). La situación ha disparado los precios en forma alarmante, por lo que la gente cada día se ve más desesperada al no tener manera de costearse la vida. Por otra parte, hay verdaderas oleadas de delincuentes que a diario trastornan la vida de los ciudadanos en todas partes, sin que la fuerza pública pueda contenerlos, sino que más bien esta se vuelve muchas veces un enemigo más de la sociedad. Por todo esto, la espectacularidad que rodea la fuga del narcotraficante Guzman Loera, el fragor mediático que se desató en las redes sociales y en los de-más medios; todo ese ruido tremendo que sacudirá las redes durante las próximas horas y por el resto de la semana, también repercutirá con efectos políticos que acompañarán al suceso. No tan sólo será la distracción inesperada para evadir a la opinión pública -aunque sea por un periodo breve de tiempo- de la difícil realidad, sino que pudiera ser esta la marea que pueda derribar la última pieza de la frágil estructura del gobierno y, por qué no, llevarlo a su fin. La crisis de Estado que se avecina seguramente acabará con lo poco que existe de credibilidad y firmeza, en un régimen que dio continuidad a la política de guerra contra los cárteles de la droga sin más fundamento que la fuerza que dan los ejércitos y las policías; es decir, una lucha frontal que solamente pone a prueba la capacidad de fuego de ambos bandos, pero que a la vez ha lesionado severamente al tejido social al aplastar derechos humanos fundamentales. Esta es otra más de las funestas consecuencias de dicha política gubernamental. No se cambió de miras ni tampoco por ello de estrategias para que la sociedad se libere de los daños que conlleva el consumo desenfrenado de drogas, principalmente entre los jóvenes. Para las autoridades del país evidentemente no tuvo mayor importancia la parte social y cultural del problema, la raíz que tiene en las incuantificables desigualdades ya catalogadas como neoliberales, y carencias que verdaderamente atormentan a la gente en cada rincón de la nación. La enfermedad social de las drogas transmuta en un problema de salud pública, que se manifiesta en millones de jóvenes y adultos que se consumen en ese infierno. Terriblemente esa pesadilla representa un gran negocio y oportunidad para muchos, además de ser un pretexto a la medida que los gobiernos usan para llevar a cabo la militarización que antecede al máximo control político y estratégico, cuyos hilos mueven ¿por cuánto tiempo más? las elites financieras globales. El problema de las drogas, los gobiernos de México y Estados Unidos, al menos por lo que consta, no lo afrontan como problema originado en diversos ámbitos y por distintas causas, principalmente los atrasos socioculturales y la corrupción, sino lo ven como oportunidad para legitimar regímenes que favorecen el desarrollo de trasnacionales y la utilidad que a estas les representa el control de los recursos estratégicos, fundamentalmente. De esta forma se mantiene el círculo que cierra con el equipamiento continuo de los ejércitos, que igualmente significa un ingreso importante de dinero para el país que expende las armas. Para estos grupos es más redituable mantener la maquinaria de guerra operando, las drogas fluyendo y los capos escapando. Ah, por supuesto que también los rumores operando como torrentes ruidosos a través de los medios y las redes sociales, ya que son igualmente necesarios para que a la gente ordinaria se le escape del imaginario la triste realidad. Aunque estas mismas redes y rumores la mayoría de las veces se vuelven contra sus amos. Ahora que, si bien esta salida del reo se lleva de paso por lo menos a un ministro, quien la tramó y ejecutó saldrá beneficiado, en tanto el Estado se debilita y se hunde más.

sábado, 18 de abril de 2015

Un plan progresista para México

La situación de emergencia en que se encuentra México debiera ser analizada en profundidad y entendida en sus distintas dimensiones, para la búsqueda y puesta en práctica de una posible solución o salida de la crisis ya generalizada. Lo que se tiene suficientemente claro es que las políticas neoliberales han socavado, hasta niveles insostenibles, la viabilidad de la nación. Es impostergable por tanto, un rescate integral de la sociedad, de su estabilidad y estancamiento, basado en un plan de gran espectro y alcance, al corto, mediano y largo plazo. Además de una voluntad multiplicada y compartida por la gente de toda condición. Este plan ha de contemplar aspectos fundamentales que logren cimentar la nueva construcción del país, con una definida orientación de equilibrio y justicia social, bajo los siguientes parámetros o directrices: 1. Cancelar de forma definitiva las dinámicas neoliberales en todo orden. No más libre mercado con privilegios y concesiones sin control a empresas nacionales y trasnacionales. (Como exención de impuestos, aranceles, etc.) 2. Volver a revisar y en su caso modificar la Constitución con la finalidad de que permanezcan los bienes de la nación garantizados para utilidad e interés del pueblo, en lugar de ser propiedad de intereses capitalistas oligárquicos. Esta medida requiere aplicación a partir de un nuevo pacto social constituyente. 3. Restituir a la ciudadanía, bajo este mismo esquema, la riqueza del suelo, los recursos estratégicos, así como espacios de litoral y otros que han sido adjudicados a particulares, incluso extranjeros. 4. Suspensión inmediata del pago a la deuda externa en forma unilateral y definitiva. Sin que pese en el ánimo el temor de una invasión o embargos de parte de los acreedores. La deuda externa es el pretexto sustancial de la opresión y explotación de los pueblos y de esa manera debe ser considerada. No existe manera de probar la legitimidad de esta medida financiera a todas luces inmoral, obsoleta por su carácter colonialista y por demás injusta, hasta la criminalidad. 5. Cancelación de forma definitiva de las licencias o concesiones para los medios de comunicación otorgados a particulares. Es preciso inaugurar una era de la comunicación con objetivo social, plural, democrático, incluyente y popular. 6. Crear nuevos medios de comunicación con pertenecía y representación de los diferentes ámbitos sociales, esto es: Sindicatos, ONGs, instituciones de educación públicos y privados, agencias y compañías artísticas y promotores culturales, el Estado y accionistas. 7. Impulsar la economía mixta. 8. Ejercer un movimiento civil pacifista y progresista para respaldar dicho proyecto de reconstrucción país. 9. Llevar a cabo un plan conjunto de tareas colectivas para la recuperación de la sociedad y la calidad de vida de los mexicanos o extranjeros residentes o naturalizados en México. 10. Pactar un nuevo orden social que obedezca a los intereses populares, como principio rector, y contemple además una distribución equitativa de la riqueza y las oportunidades. 11. Retomar ideas y prácticas socialistas que han probado eficacia en países latinoamericanos. 12. Frenar de golpe el intervencionismo e injerencia norteamericana en los asuntos de la política interior y exterior del Estado mexicano. 13. Finiquitar la compra de armamento a Estados Unidos. 14. Desmilitarizacion del país. 15. Suspender en forma definitiva el TLC, con Estados Unidos y Canadá. 16. Pactar un acercamiento de cooperación solidaria y estratégica con los países que integran la ALBA. 17. Depurar las fuerzas armadas (ejército y policías del país). 18. Reconstruir el tejido social mediante iniciativas y acciones que estimulen la participación de la juventud. 19. Aplicar medidas antimonopólicas en todas las actividades industriales y mercantiles. 20. Controlar y limitar la inversión extranjera. 21. Recuperar y fortalecer la banca. 22. Exigir visa a los turistas o visitantes norteamericanos. 23. Confiscación de bienes nacionales o estatales que fueron adquiridos por particulares, a partir del ingreso y aplicación del neoliberalismo, principalmente instalaciones y equipo ferroviario, medios de comunicación, ingenios, siderúrgicas y transportes. 24. Crear una banca nacional para impulsar el desarrollo. 25. Conformación de asambleas de grupos y comunidades étnicas, con respeto a su autonomía de gobierno. 26. Impulso al desarrollo pecuario mediante créditos de bajo interés, asimismo implementar toda la asistencia técnica estatal posible, para recuperar la producción alimenticia en el campo. 27. Protección total al medio ambiente y los recursos naturales. 28. Cancelación de políticas de exclusión, que alimenten fobias racistas o de cualquier índole que atenten contra la diversidad cultural. 29. Protección irrestricta de los derechos de la mujer, inclusive el derecho al aborto en todas las legislaciones del país y principalmente en la Constitución política mexicana. 30. Protección absoluta a los derechos del niño. 31. Protección a las libertades políticas, religiosas o de cualquier especie, que no alteren el orden social. 32. Garantizar educación gratuita, servicios de salud y seguridad social, en todos los niveles, a la totalidad de la población. 33. Impulso y fortalecimiento a la democracia mediante una reforma política integral, que inhabilite a los partidos políticos, en tanto se conforma un nuevo orden de participación representativa eminentemente popular. (Cancelación temporal de los partidos políticos) 34. Instauración de procesos electorales libres, transparentes y participativos. 35. Desarticulación y erradicación de núcleos de fuerzas de facto que violentan leyes. 36. Incremento sustancial y amplio a la inversión directa en investigación y desarrollo tecnológico. 37. Expropiación de bienes y aplicación de procesos judiciales a quienes se enriquecieron ilícitamente por medio de cargos públicos, comenzando por los ex presidentes que gobernaron a partir de 1988. Lo mismo para funcionarios, militares y jefes policiacos que se les compruebe crímenes de lesa humanidad contra ciudadanos o contra los intereses de la nación. 38. Recomposición de la política exterior para que México sea nuevamente garante de derechos humanos y solidaridad con los pueblos históricamente oprimidos y explotados. 39. Expulsión definitiva de agentes del Pentágono, la CIA, la DEA o cualquier tentáculo oficial o extraoficial del gobierno norteamericano. Impedimento tácito y firme para que lleven a cabo operaciones en territorio nacional. 40. Readaptación de la economía con base a una moneda de plata. 41. Cancelación definitiva a las concesiones mineras de compañías extranjeras o nacionales que incumplan leyes laborales, ambientales u otras. Exigencia de pago de impuestos justos en base al nuevo marco constitucional. 42. Impulso racional y firme a la generación de energía limpia y renovable. 43. Ejecutar un plan de rescate con urgencia a los sectores más empobrecidos que suman casi la mitad de la población. 44. Revisión y control de la cultura que circula en forma popular y masiva, para erradicar discursos o mensajes atentatorios de la moral ciudadana. Prohibición para la producción y circulación de material que incite prácticas que degradan los valores de la sociedad. Esto debe ser cuidadosamente aplicado para no incurrir en prácticas inquisitoriales, sino simplemente depurar la cultura, sin incurrir en sesgos unilaterales religiosos o de cualquier índole. Esto equivale a elevar la mentalidad y la conciencia, con orientación hacia el respeto mutuo y a las diferencias, dentro de un marco legal y consensuado en cuanto a dichos valores que enarbola la sociedad. 45. Protección irrestricta de los derechos y libertades humanas. 46. Promoción de una cultura de la vida, del trabajo digno y de los deberes ciudadanos. 47. Control racional de la densidad poblacional, la reproductividad, la potestad familiar y patrimonial. Erogación de leyes demográficas y familiares, en base a análisis y cálculos socioeconómicos y culturales. 48. Diseño y aplicación de seguros para el desempleo y seguridad social, por edad para todos o por trabajo en el hogar que no fue remunerado para el caso de las mujeres adultas. Tal como se lleva a cabo en Argentina. 49. Becas alimenticias y de ayuda económica para todos los estudiantes del país que lo requieran. 50. Recuperación y fortalecimiento de la marina mercante y flota pesquera nacional. 51. Impulso a un plan alimenticio nacional basado en la producción marítima y pesquera. 52. Reconstrucción y fortalecimiento del sindicalismo. Colofón La reciente VII Cumbre de las Américas efectuada en la ciudad de Panamá, puso de relieve el nuevo estatus adquirido por naciones latinoamericanas como hacedoras de sus propios destinos. Algo muy distinto a lo que aconteció durante su histórico proceso. Esto quiere decir que han logrando ser autónomas de la política expansionista y explotadora que, de forma unilateral, les impuso Estados Unidos, apoyando regímenes y dictaduras abyectas y criminales a lo largo del continente. El mensaje es claro: el periodo de dominio de este país sobre sus vecinos ya es cosa del pasado. Con toda la firmeza y claridad que cabe en un discurso de menos de una hora, los presidentes de las naciones que integran la ALBA hablaron para ser entendidos por propios y extraños. Dijeron así que América Latina vive ya otra etapa en la que el imperio norteamericano no participa, a menos que lo haga dentro de un marco de respeto y acatamiento total hacia la independencia y soberanía de los Estados que conforman esta región del mundo. Prevalece un rechazo unánime hacia el intervencionismo norteamericano y el pretendido arbitraje que forzadamente y siempre, ha deseado implementar, sobre todo en base a medidas bélicas, violatorias de toda clase de derechos, como lo hizo en cada ocasión que se le presentó la oportunidad. Seguramente muchos sienten vergüenza de sus representantes, por tanta infamia e injusticia cometida durante casi dos siglos en el continente. Evidentemente esta superioridad moral que muestran los países pertenecientes a la ALBA e igualmente aquellos otros que aún sin formar parte de esta organización que, de manera firme, dignifica y fortalece a las naciones que la integran, mantienen sus democracias firmes, gracias al rumbo progresista que han elegido continuar, como Argentina o Brasil. Hay mucho más de democracia en el sur que en el norte. Es más inteligente la dirigencia política de las naciones independientes y libres, que el estilo capitalista que los gobiernos de Estados Unidos eligieron para desgracia de sus víctimas y de sus gobernados, igualmente sometidos al capricho y designio de los capitales; como México. En cambio el mísero oprobio llegó a su fin en los pueblos que se apartaron de la visión y objetivos estadounidenses. Son múltiples y diversas las circunstancias y coyunturas que permitieron encauzar esta nueva versión de nación latinoamericana puesta en práctica. Entre ellas se puede mencionar la emergencia de economías capaces de resolver los asuntos de supervivencia al margen del Consejo de Washington y las agencias del ominoso mundo financiero que estrangula a los débiles. China, por su parte también es causal importante de la debacle norteamericana con este notable crecimiento producto del tesón y la audacia de sus gobiernos durante las últimas décadas. El acercamiento a Latinoamérica que de forma contundente ha tenido la nación asiática, ha hecho que los norteamericanos reaccionen inusualmente, como la aproximación al gobierno cubano, aunque igualmente recurren a sus viejos esquemas tales como la guerra de baja intensidad, desde hace años instalada en México como una más para paliar efectos de su economía debilitada. (Vendieron al país más de mil trescientos millones de dólares en armamento en tan sólo un año, esto como cifras oficiales declaradas que por supuesto no incluyen la venta de armas a las organizaciones criminales que se realizan en forma soterrada) Asimismo, la presión financiera contra el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, es también parte de esa reacción desesperada. ¿Es este un momento idóneo para que México cambie rumbo y destino? El deterioro actual de la imagen de este país ante la comunidad de naciones es el más desfavorable de la historia. La desigualdad social profunda es tan elocuente como las prácticas y dinámicas de corrupción propias de un Estado que perdió aliento, soberanía y legitimidad, debido a políticas erráticas que han fracasado en casi todos los órdenes, por no decir que en la totalidad de su ámbito. El relator de la ONU que recientemente realizo una visita al territorio nacional, confirmó lo que tantas voces han pronunciado respecto a las prácticas inhumanas que son comunes por parte de los organismos oficiales, tales como tortura, desaparición forzada de personas, juicios sumarios y hasta fusilamientos por parte del ejército y con una total impunidad. El Estado de Derecho es letra muerta en México, debido a los continuos regímenes que pueden ser comparados con las atroces dictaduras que padecieron las naciones del continente a lo largo del Siglo XX. Los procesos electorales adolecen de vicios que los convierten en un obstáculo insuperable para la democracia, los comicios son manipulados por las fuerzas que en contubernio interactúan para que el control de la riqueza y los bienes que produce el país, queden bajo el poder de las elites económicas y políticas que las mantienen invariablemente de su lado. Esta situación ha elevado considerablemente las cifras de pobreza hasta niveles extremos, son más de cuarenta millones de mexicanos que la sufren, con lo cual los índices delictivos van igualmente a la alza, junto con otros indicadores que señalan el resquebrajamiento del país, que por cierto desde hace décadas mantiene una de las peores economías del continente. Caminar de la mano del vecino del norte ha traído consecuencias funestas. El neoliberalismo impuesto de formas por demás amañadas, como lo han sido los fraudes electorales que permitieron gobernar a presidentes incondicionalmente obedientes a los mandatos de Washington, han dejado una impronta desoladora en la que peligra no tan sólo la estabilidad para el necesario progreso, sino la propia seguridad personal de los ciudadanos ante una escalofriante escalada de la violencia criminal que ejecutan las organizaciones que crecieron y se multiplicaron al amparo de esta política: la llamada narco violencia, sus ramificaciones y modus operanti. No existe un sólo rubro en el cual se destaque alguna mejoría, todo ha sido retroceso en detrimento de la calidad de vida de los ciudadanos, a excepción, como dijimos, de minorías acaudaladas que de forma oportunista obtienen ventajas de este caos social. El anquilosamiento de las instituciones es por igual consecuencia del devastador neoliberalismo que defienden enérgicamente y con toda la fuerza posible los favorecidos. Impera la corrupción en prácticamente todas las esferas de la vida institucional e igualmente se ha degradado la sociedad ante esta lacerante realidad, donde las leyes y la justicia son aplicadas en forma discrecional. Conformamos una sociedad cada día más desequilibrada, desigual e injusta. Aportamos al mundo más gente empobrecida, sin preparación y enferma. Las tasas de mortalidad infantil, los desplazamientos masivos como producto de la violencia en territorios in gobernados, la desesperanza y la explotación, incluso de niños, confirman el equívoco de las directrices y de las políticas que conducen a la nación. Las protestas reprimidas son el pan de cada día en México. Ante la inconformidad de grupos civiles la respuesta del gobierno, de los sucesivos gobiernos, es, invariablemente, el uso de la fuerza. Ante la opinión pública crítica en el país y en el mundo, la respuesta gubernamental es demagógica, mediática o simplemente de absoluta indiferencia. La cerrazón e incapacidad gubernamental para hacer frente a la crisis, acude en cambio a una derrama económica bastante considerable en campañas mediáticas que pretenden crear imaginarios sobre una realidad distinta en la que muchos llegan a creer. México se pierde y lo podemos evitar.

viernes, 20 de marzo de 2015

Enseñar náhuatl en las escuelas ¿qué valor puede tener?

¿Cuáles son los orígenes del náhuatl, quienes fueron los primeros que lo idearon y utilizaron como idioma? Seguramente esta forma de comunicarse tuvo una evolución fascinante que sin embargo ignoramos casi por completo, pese a que los mexicanos utilizamos en nuestra comunicación diaria un número importante de vocablos que provienen de ese lenguaje de agradable sonido. Sus orígenes, ya perdidos, fueron desperdigados o sepultados, en parte debido a las guerras de conquista que borraron la memoria que fue grabada, esculpida o escrita con pinturas y relieves hechos sobre superficies muy variadas, tanto en los materiales como en el tamaño de las obras realizadas. ¿Cómo y dónde se origina el náhuatl, cuáles han sido sus variantes y cómo es que los aztecas y algunos otros pueblos que tuvieron contacto con la gente de Hernán Cortés y demás conquistadores que le acompañaron o coincidieron en el afán de conquista en estos territorios durante el Siglo XVI, lo tenían como idioma principal o único? En esa época de referencia se hablaba, y se conservan aún, poblaciones cuya lengua es el totonaco, zapoteco, el otomí, el purépecha, el maya, y otros muchos y muy diversos lenguajes que no tenían escritura sino que eran representados con signos o símbolos, lo mismo que los números, hasta que fueron castellanizados, es decir, se les tradujo con escritura en idioma español. Ángel María Garibay K., en su trabajo que titula Llave del Nahuatl , comenta que “la principal dificultad para el estudio de la lengua náhuatl, mexicana o azteca, es la falta de escritos en ella, que pueden ser la base de su conocimiento. Mientras abundan Gramáticas y estudios parciales (cfr. Bibliografía), faltan textos, o son muy costosos o raros en su edición”. El náhuatl se enseña en algunos lugares en México, o en ámbitos religiosos, más como un programa de cultura general que como un idioma que se utilice en la interacción humana, aunque en algunos casos, como lo son los emprendimientos o “misiones” del clero, éste siempre ha mantenido la tradición de contar con políglotas que aprenden las distintas lenguas con las que se comunican los pueblos indígenas, por lo que lograron siempre entenderse con la gente a la que transmitieron el catecismo y la cultura católica, incluso grupos religiosos que provienen de Estados Unidos, como los Mormones, cuentan con traducciones de la Biblia en idioma Wirárica, Rarámuri y tal vez otros más. También es importante tomar en cuenta para una reflexión seria sobre la importancia o el valor cultural que tiene el náhuatl, que existen espacios que la mantienen viva, como el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas, (INALI) la Cátedra de Náhuatl en la Facultad de Filosofía de la Sorbona, en Paris e igualmente la UNAM y la Universidad de Colima cuentan con programas de seminarios o cursos permanentes de náhuatl. En Jalisco, la Secretaría de Cultura mantiene, desde hace aproximadamente quince años, un programa de enseñanza de Náhuatl, en el Instituto Cultural Cabañas. A través de las diferentes épocas y registros historiográficos, el náhuatl se ha mantenido en algunas comunidades, sobre todo en el centro del país y en la costa del pacífico, por la parte de Michoacán donde existen pequeños asentamientos como Maruata, en los que encontramos personas que lo utilizan además del español. Lo curioso es que en el Estado michoacano abundan las comunidades que mantienen al purépecha como una lengua igualmente viva, hablamos de la antigua nación purépecha cuyo último rey fue capturado, atormentado y finalmente asesinado por las huestes de Nuño Beltrán de Guzmán en 1527. A partir de aquellos años de conquista comenzaron a extinguirse los antiguos idiomas, junto con las multitudes que sucumbieron por las acciones de guerra o por los trabajos forzados y enfermedades que diezmaron pueblos completos, como sucedió en la llamada Guerra del Mixtón en el occidente mexicano, por los años de 1540-42. A dicha guerra acudieron huestes de españoles y mexicas o aztecas, comandados por el primer virrey de la Nueva España, Antonio de Mendoza, quien tomó posesión en 1531. Uno de los lugartenientes de Cortés, Pedro de Alvarado, también participó en esta contienda contra los guerreros caxcanes y otras tribus y líderes como Tenamaxtli, que se unieron en la llamada “Congregación Chimalhuacana”, para seguir la lucha contra los europeos. Se dice que el capitán Alvarado se abastecía de víveres en la Bahía de Chacala, ubicada en la costa de lo que hoy es Nayarit, cuando fue avisado sobre el levantamiento de las tribus en la Nueva Galicia. Cerca de las barrancas de Yahulaica tuvo lugar uno de los combates del que ya no volvió, le costó la vida esta empresa al temido “Tonatiuh” y sus restos fueron enviados a su viuda en Guatemala, lugar donde había gobernado después de la derrota de los aztecas en Tenochtitlán, ciudad esplendorosa y acuática que fue rendida el 13 de agosto de 1521. ¿Cuánto del idioma castellano o español, como lo nombramos, contiene elementos etimológicos o toponímicos provenientes del náhuatl? En realidad usamos un número importante de palabras cuyo origen es el náhuatl, tales como equipal, chocolate, papalote, mecate, elote, jilote, aguacate, itacate, cacahuate, molcajete, tepalcate, jitomate. Nombres de animales como tlacuache, tilcuate, tepocuata, ajolote, coyote y muchos más. Lo mismo tenemos nombres de pueblos como Nochistlán, Tonalá que deriva de Tonallan, Mezcaltitán, Tepotzotlán, etcétera. Algunas toponimias fueron por cierto adaptadas en tiempos muy posteriores al uso común del náhuatl utilizando la raíz etimológica “tlan”, cuyo significado es “lugar de”, por ejemplo: Autlán significa lugar de coyotes por la onomatopeya del aullido del coyote: “au”-autlán. En el siglo XIX, a partir de la Reforma, entre las acciones que llevó a cabo el cambio político, se puso en marcha un programa cultural-identitario que impulsó la sustitución de los nombres de santos y santas, que tuvieron casi la totalidad de las poblaciones del país durante el Virreinato. Ya en los años de la Revolución mexicana, con el plan Constitucionalista, el gobierno hizo acopio de símbolos e imaginarios nacionalistas que igualmente reforzaron la idea mestiza de una identidad a su vez vinculada con la otra idea que se tenía, y se tiene aún, sobre el pasado de los pueblos prehispánicos, aunque éste sea desconocido para el común de la gente e incluso para los expertos, continúa oculta una buena parte de lo que fueron las relaciones humanas, los ámbitos culturales, la religión, la cosmogonía, el orden social y político, entre otras dinámicas que tuvieron esas ciudades extintas que solamente muestran algunos vestigios de su esplendor. La mayoría de los conocimientos generados, incluidos los desciframientos de caracteres como son los símbolos que componen el idioma maya, al igual que investigaciones sobre el desarrollo y expansión del señorío o “imperio” azteca, corresponden a proyectos financiados por instituciones de otras latitudes interesadas en dichas culturas, de tal suerte que la mayor parte de lo que sabemos acerca del pasado precolombino ha sido obra de extranjeros, como el francés Jacques Soustelle quien comenzó a dar a conocer sus estudios en el libro “El universo de los aztecas”, cuya primera edición fue en 1982. Es realmente triste que ningún gobierno sexenal durante la segunda mitad del siglo veinte y lo que llevamos del veintiuno, fue capaz de entender la importancia, ni de tener la sabiduría y la visión para despertar las lenguas antiguas, comenzando por el náhuatl. Qué diferente destino tendríamos. El maestro Fernando del Paso en el discurso pronunciado en el marco de la entrega del Premio José Emilio Pacheco a la Excelencia Literaria se lamenta de no conocer esas raíces y lo dice a su manera: “Quiero decirte que a los casi ochenta años de edad me da pena aprender los nombres de los pueblos mexicanos que nunca aprendí en la escuela y que hoy me sé solo cuando en ellos ocurre una tremenda injusticia; sólo cuando en ellos corre la sangre: Chenalhó, Ayotzinapa, Tlatlaya, Petaquillas…¡Qué pena, sí, qué vergüenza que sólo aprendamos su nombre cuando pasan a nuestra historia como pueblos bañados por la tragedia! ¡Qué pena también, que aprendamos cuando estamos viejos que los rarámuris o los triques mazatecas, son los nombres de pueblos mexicanos que nunca nos habían contado, y que sólo conocimos por la vez primera cuando fueron víctimas de un abuso o de un despojo por parte de compañías extranjeras o por parte de nuestras propias autoridades! - See more at: http://homozapping.com.mx/2015/03/ay-jose-emilio-pacheco-que-le-hicimos-a-nuestra-patria/#sthash.nPgPSOJF.CNNlTLY6.dpuf A propósito, hace unos días, reunido con amigos mantuve una conversación que de pronto adquiría los ríspidos tonos de una discusión. Expresé a mis interlocutores una idea, que por cierto he mantenido por años, sobre lo que para mí en lo personal reviste de importancia el hecho de que exista en las escuelas la enseñanza del idioma náhuatl y otros idiomas originarios de la antigüedad mesoamericana. Esto, de acuerdo con mi hipótesis, favorecería notablemente para llevar a cabo otra forma y resultados de la educación y sobre todo para recobrar el vigor identitario que es preciso mantener como mexicanos, sin caer en los nacionalismos acartonados maniqueos, generalmente oficialistas o de cualquier índole que han hecho de la nacionalidad un pastiche. Sobre todo a partir de que el PRI y los medios de comunicación se apropiaron a su manera de las ideas o imaginarios de nación, principalmente la controladora de masas y de la vida política del país que es Televisa. El “Vamos México” u otros slogans pretendidamente nacionalistas que pregonan las pantallas, en especial para acompañar espectáculos deportivos o como instrumentos para fomentar sosiego cuando la gente se muestra inquieta por situaciones de conflictos post electorales o por aumentos, devaluaciones, etcétera, es también un arma política que sirve para menguar fuerzas a la oposición. Cuestionaron mis amigos que me mantuviera en mi postura a favor de la pertinencia de enseñar náhuatl en las escuelas, en el nivel de primaria y educación media o secundaria. En principio como materia optativa, aunque la obligatoriedad seguramente redundaría en mejores y más rápidos resultados en el cambio social, de acuerdo con mi punto de vista. Lo interesante de ello y que hace aún más necesaria mi respuesta es que frente a mí tenía a un ex rector universitario y diputado, quien además tuvo la experiencia de ser coordinador de la Comisión de Educación en el Congreso de la Unión, hace un sexenio. Es importante aclarar también que se trata del mejor amigo que tengo, es como un hermano y esto vale para que sea más sincera y sobre todo seria y documentada la continuación a esa plática que hago ahora por escrito. Él tiene la idea de que es mejor enseñar y aprender mandarín. Yo pienso que el mandarín quizá fue necesario en un momento que pasó muy rápido y ya se aleja. Estados Unidos puso un fuerte manotazo para que el gobierno mexicano, obediente, retirara a China de la mesa de juego. Considero a quienes formularon los programas de enseñanza de ese importante idioma que hablan cientos de millones de asiáticos, que tal vez se precipitaron un poco, el juego de la geopolítica, ya lo vemos ahora, no operó tan a favor de la expansión China en México, como en cambio sí sucede en Centro y Sudamérica. ¿En qué baso mi teoría, de dónde me viene la idea? La formación de maestro normalista me dio la oportunidad de ver con ojos distintos el campo de la enseñanza en nuestro país, a los que tienen para mirar quienes miran por lo alto; es decir, aquellos que piensan la educación como un negocio y ponen escuelas como poner fábricas, u otros que ven en este campo una forma de lanzar a los jóvenes al mundo del mercado, únicamente con sus saberes y habilidades entrenadas, o también como un aparato burocratizado y sindicalizado, que opera al servicio del sistema cuyos políticos son cada día más rapaces. Todo esto es más o menos cierto, con sus excepciones y matices. Lo que es algo evidente es que el sistema educativo en México carga con una Secretaría de Estado que lamentablemente adolece de problemas de toda clase, comenzando con la falta de planes inteligentes para llevar a cabo programas educativos capaces de formar realmente alumnos. Aunado a ello se mantienen inercialmente las prácticas corruptas que de continuo producen desfalcos o fraudes, tráfico de influencias, conflictos de interés, nepotismo, y un largo etcétera que mantienen a la sustancia de lo que es realmente educar en un estado catatónico. A tal extremo ha llegado el desatino educativo que la misma Secretaría de Educación Pública no tiene un censo completo y actualizado del número de escuelas públicas que operan en el país. Mucho menos se cuenta con un atlas que registre analíticamente las condiciones en que se imparten las clases. Aquí cito el fraude más reciente ocurrido en la SEP, en este mes de agosto de 2015. Según cifras de la Cuenta Pública 2013 y de los Presupuestos de Egresos de la Federación, la Dirección General de Materiales e Informática Educativa “a cargo del Programa para la Producción y edición de libros, materiales educativos y culturales” recibió 250 millones 147 mil 678 pesos; pero de ese monto, el 90.24% no se ejerció y en particular, lo asignado a “otras asesorías” para contratar a autores freelance “como el caso de los afectados por adeudos”, no reportó el gasto de un solo peso de los 50 millones etiquetados.¿Y qué pasó con el dinero? (Fuente Animal Político. 17-02-2015) Del sindicato de los maestros ni conviene hablar mucho por ahora, se trata de un engendro del sistema de gobierno unipartidista que se especializó setenta años en las artes de la simulación, por lo que todos los sindicatos del sector público devinieron en agencias corporativas con capacidad movilizadora, incluidos grupos de choque, que sirvieron para manipular y operar elecciones, mítines, marchas, desfiles y toda actividad política que favoreciera al partido del poder. La CTM y otras centrales obreras han sido precisamente el garante de las inversiones privadas e intereses capitalistas, dejando a los obreros a merced de los patrones. Además, los cambios en la correlación de fuerzas impulsados sobre todo por los mercados globales, han hecho de los sindicatos mexicanos agencias que sirven a los intereses patronales de las trasnacionales, básicamente, en el caso del sector privado. Por su parte, en el sector público, pueden definirse los sindicatos con el término que les ha dado el vulgo de “sindicatos blancos”. El obrerismo en el país está desarticulado, débil, totalmente desideologizado y esto también tiene que ver con la educación. El punto de contacto que imaginariamente tiene el mexicano común con su pasado se agota con unas cuantas nociones, como retazos, de una realidad mítica en la que varios individuos osados hicieron la Patria. Independencia y Revolución, constituyen los imaginarios con los que más familiaridad tiene la gente. Algunos más tienen una noción sobre la Reforma y lo que significó para la República. Cada día se habló menos en las escuelas del pasado anterior a la llegada de los españoles. Hace décadas se informaba vagamente a los alumnos de la primaria acerca de aquella gente de piel oscura que comenzó a poblar el continente. El relato, con la versión eurocentrista, que sostiene el arribo de humanos provenientes de Asia pasando por el Mar de Bering cuando está congelado. Se repasaba también un discurso que partía de los olmecas, como cultura madre, y algo se estudiaba sobre los mayas. El episodio de la Conquista traía imágenes de personajes como Moctezuma y Mallinalli Tenepal o Malinche, como la nombraban los que llegaron en los barcos provenientes de la isla de Cuba. Con ese nombre también se refirieron posteriormente a Cortés, a quienes los indios llamaban igualmente Malinche, al verle acompañado de la joven muchacha. Se veían en los libros de textos algunas gráficas que mostraban penachos, armas de las tribus al igual que las armas europeas. También se veían frailes junto a los soldados y capitanes que mostraban sus armaduras, espadas, caballos, estandartes, crucifijos. Se enseñaba todo eso en las escuelas, como sucede ahora; un relato sobre un pasado remoto, casi olvidado. Y muy poco se enseñó a los alumnos acerca del náhuatl, ni una clase formal, pese a que comenzaban a dominar un lenguaje veteado de dicha lengua. ¿No es esto una enorme omisión, un abandono equívoco? Los niños cantaban y cantan ahora letras bilingües en inglés y español, aunque un porcentaje sumamente reducido de ellos llega a dominar o siquiera darse a entender un poco en dicho idioma. Es realmente mínimo el número de personas en México que pueden entender o hablar inglés y sin embargo, la inmensa mayoría de los ciudadanos en México lo han estudiado como materia obligatoria. ¿Cuántos recursos materiales, financieros, humanos y técnicos se han dedicado a la enseñanza del inglés en México, para que casi nadie lo entienda y mucho menos lo hable? Y no se ha dedicado ni un centavo a enseñar náhuatl en el sistema educativo mexicano, pese a que se utiliza algo de su origen y esencia en la comunicación del día a día. Vaya contradicción que seguramente obedece a alguna trama vinculada con el poder, con alguna o varias formas de poder o con la más plena ignorancia.

domingo, 14 de diciembre de 2014

Ayotzinapa une voces libres en el mundo

Un clamor social cada vez más amplio y sonoro, que alcanza a todo el orbe, pone a la estructura del gobierno mexicano y sus instituciones a crepitar. La noticia, recién difundida, que manda un haz de luz sobre la actuación de militares y policías federales como actores directos del ataque a los jóvenes normalistas, abre un nuevo capítulo en el acontecer violento de nuestros días. Ya no pueden ser confiables las instituciones que están para resguardar la paz, las leyes y el orden civil. Va a ser difícil que el Ejército y los policías –granaderos- que participaron y participan en las represiones y violaciones de los derechos de la gente que protesta en las calles (y hasta aquellas otras personas que se llevan de paso los uniformados o agentes encubiertos y que eran ajenas a los eventos colectivos de inconformidad y protesta) mantengan una imagen digna. Al contrario, son vistos por la sociedad como enemigos o hasta verdugos del pueblo. Ahora, ante la opinión mundial que hace causa común con los familiares de los estudiantes desaparecidos y quizá masacrados como tantas personas en este país, estas instituciones y el gobierno que las dirige, tienen mucho que decir aunque hagan hasta lo imposible por ocultarlo. Aquí juega un papel central el Poder Legislativo (controlado por magnates y mafias) que reaccionó a la coyuntura política desempolvando una ley que prohíbe las marchas, solapando así a los grupos de interés económico y político que mantienen atenazado a México y por lo mismo cada vez más alejado de la democracia. Es imposible no pensar que el gobierno federal, con sus amplísimos recursos y poder, tuvo siempre la facultad de saber exactamente lo que sucedía con los 43 estudiantes sobrevivientes a la emboscada, donde fueron asesinados seis de sus compañeros junto con tres civiles, deportistas que recibieron balazos por tener la desgracia de pasar por ahí en ese fatídico momento. No tan sólo sabía sino que dirigía las acciones, era parte de la trama –burdamente dirigida– que surge a la luz de los testimonios que día con día aparecen en los medios alternativos o en las redes sociales. Más aún; en las páginas de revistas donde escriben autores de reconocida experiencia y habilidad periodística, como es el caso de la revista Proceso que divulga una investigación de Anabel Hernández y Steve Fisher. Los autores revelan que elementos tanto del Ejército como de la Policía Federal, asesinaron a unos y enseguida secuestraron al resto de los estudiantes de Ayotzinapa, al igual que había sucedido el 30 de junio de este mismo 2014 en Tlatlaya, donde fueron fusilados por el Ejército 21 supuestos delincuentes, sin juicio alguno como ya se ha vuelto práctica común con los indeseables o con quienes por sus ideas o formación incomodan al régimen, muchos de ellos estudiantes, maestros o periodistas. Que esta cruel verdad sea algo que todo el mundo conozca, que la mayoría de la gente lo sepa, no la va a frenar; sin embargo, es potente el rumor de todos los que se dan cuenta, desde los que mantienen una conveniente indiferencia hasta aquellos otros, cada vez más, que cobran conciencia al procesar de una forma diferente la información que rebasa a los medios de comunicación tradicionalmente comprados por el poder. La opinión mundial sobre los gobernantes, comenzando por Peña Nieto, los señala como individuos, grupos o partidos que merecen una calificación pésima, un desastre. Y ahora con esta acción criminal del Ejército y la Policía Federal contra los estudiantes de antes, durante y después de Ayotzinapa, los dejará públicamente vistos en el mismo nivel de los cárteles, si no es que peor, porque el sostenimiento de las instituciones y sus dirigentes cuesta mucho dinero a la sociedad y éstas la traicionan, se dejan comprar por el enemigo y cobran doblemente. Esta forma de proceder es, por decir lo menos, terriblemente inhumana. Gran parte de esta fatalidad es consecuencia directa del sistema neoliberal que instauraron, hace treinta años, gobiernos tecnócratas, dirigidos por gente de élites o simpatizantes –aspirantes a ser– parte de las cúpulas que dirigen la economía, aunque finalmente resulten piezas prescindibles de los grandes magnates extranjeros. Retorcieron, con su política de ambición personal insaciable, el destino próspero que pudo tener, gracias a los enormes recursos y el capital humano, esta nación latinoamericana. La economía y el desarrollo en general se encuentran desahuciados. La endeble estabilidad social transita hacia el abismo que puede traducirse en un arrebato social de cierta forma incontrolado, una guerra civil. Lo único que crece es la pobreza, la impunidad, la violencia, la manipulación y el engaño que ejercen los medios sobre los sectores (Con fines electorales o de la sociedad de consumo) conformados por masas acríticas, cuasi analfabetas, que no complementan niveles básicos de educación o la que llegan a recibir es sumamente precaria. Ya son demasiadas las pruebas innecesarias y dolorosas por mantener tercamente o con fines abiertamente perversos las políticas neoliberales. Es fundamentalmente imprescindible un cambio de timonel y de rumbo. O se vuelve México como los países de América del Sur, que eligieron sus propios destinos mediante la elección de gobiernos progresistas o puede sobrevenir una desintegración de la paz y hacer que el tejido social se vuelva añicos, con un estallido formidable que paralice o deje al enfermo fuertemente convulsionado. El México S.A. (Sociedad Anónima) debe transformarse, de manera apremiante, en un México A.C. (Asociación Civil)